Entrevista a Lucian F. Vaizer

29/10/15



De nuevo parada de la semana temática. Esta vez toca conocer un poco más a Lucian, traductor de Sweeney Todd o el collar de perlas, la novela y el proceso de traducción.


¿Qué necesitaría saber de ti un futuro lector?
Pues que soy un artista peculiar, living the dream, como dicen los americanos. Con una larga lista de sueños por cumplir y sólo una vida para hacerlos realidad.

¿Por qué te defines como polifacético? Cuéntanos algo sobre esas facetas.
No quiero entrar en demasiados detalles, me gusta el aire misterioso de los escritores clásicos, pero se podría decir que hecho un poco de todo.
A los siete años programé mi primer ―y horrible― videojuego, a los diez años hackeaba mis juegos de consola para aumentar su dificultad… he practicado full contact y baile durante muchos años, he trabajado como periodista y editor para un portal de internet hispano, he sido guionista de televisión en una cadena de ámbito nacional, durante poco tiempo, todo sea dicho, gracias a la bendita crisis.
El Collar de Perlas es un ejemplo de ello. Lo he maquetado yo, he ilustrado la portada, y he diseñado la web.

¿Quién es tu mayor apoyo?
Sé que suena muy tópico. Mi madre y mis amigos. Basta con leerte la dedicatoria para darte cuenta de lo mucho que los necesito.

¿Qué te empujó a traducir nada más y nada menos que esta obra?
Varias razones me motivaron a emprender la loca aventura de traducir El Collar de Perlas, algunas comerciales y otras personales.
Primero, sorprendentemente el libro todavía no había sido traducido al español casi 170 años después de su publicación. Pensé que me ayudaría a nivel promocional, ya que desde el principio he querido que esta novela fuese mi carta de presentación en la escena literaria, y no nos engañemos, darse a conocer como escritor sin el apoyo de ninguna editorial es muy muy complicado. Asimismo, tratar de dar la campanada con una obra original es incluso más difícil si cabe.
En segundo lugar, mi pasión por los penny dreadfuls y la literatura victoriana. Desde el instante en que decidí que mi primera obra sería la traducción de un clásico, Sweeney Todd destacó por encima de los demás: se trataba de un personaje legendario, casi tan popular como Drácula, Frankenstein o Mr. Hyde, y además me daba la oportunidad de presumir de “detective literario” y desmentir rotundamente la información publicada por el historiador británico Peter Haining, que afirmaba que Todd fue un personaje de carne y hueso, lógicamente sin aportar prueba o documento alguno… Es decir, mataba dos pájaros de un tiro, traducía un libro con un origen más apasionante que la propia leyenda del barbero diabólico de Fleet Street que narra en sus páginas, y de paso realizaba una labor de investigación.
¿Más razones? Es mi pequeño gran aporte a la cultura española, que permite a las personas no versadas en el idioma de Shakespeare conocer una historia hasta ahora inalcanzable para el gran público.

¿Encontraste algún obstáculo a la hora de traducirla?
Te parecerá irónico. El mayor obstáculo que hallé durante la tediosa y larga traducción de El Collar de Perlas, fue el propio autor o autores de la misma.

El hilo narrativo en ocasiones se vuelve confuso, incoherente, con faltas de ortografía y expresiones un tanto bizarras hasta para las personas de la época. Como comento en el prefacio, mi teoría es que El Collar de Perlas pasó por muchas manos distintas antes de su publicación, o bien el pobre autor se veía sometido a mucha presión, y algunos episodios los escribía deprisa y corriendo sin pararse a ver si tenían sentido sus palabras. Otra posibilidad es que el autor sea Thomas Peckett Prest, un escritor de fortuna alcohólico, que podría haber escrito la novela bajo la influencia del vicio que acabó matándolo a los cuarenta y nueve años de edad, es decir, borracho perdido.

He leído que la portada la has diseñado tú mismo, ¿tenías claro lo que querías o el resultado se aleja de lo que tuviste en mente en primer lugar?
La verdad es que, por extraño que parezca, fue proyectar en mi mente la portada y hacerla realidad. Es algo que raramente me ha sucedido, al menos a mí. La idea era una imagen que resultase familiar y diferente a la vez, con un toque inquietante, perturbador.
Si te fijas, la postura es semejante a la que adoptaba Johnny Depp en algunas de las secuencias de la película de Tim Burton, pero al mismo tiempo mi Todd no se parece en nada a Depp, tiene unas facciones toscas, duras y una mirada psicopática, mucho más acorde con la versión original del barbero. Creo que inconscientemente mi interpretación de Todd es más parecida al Jack Nicholson de El Resplandor o al Doctor Lecter de El Silencio de los Corderos.

¿Alguna anécdota divertida durante el proceso de traducción o promoción?
Tal vez no sea muy divertido de contar como anécdota. El hecho es que lo más complejo de la traducción fue adaptar el lenguaje, digamos callejero o slang londinense, al español. En especial el ayudante estrábico de Sir Richard Blunt y Big Ben, el custodio de la Torre de Londres.
El reto era transmitir, al igual que en el original, la sensación de que eran tipos incultos que se comían las palabras o confundían significados. El resultado es una forma de hablar cuánto menos peculiar, que posiblemente hará que los lectores latinos se rompan la cabeza tratando de comprender qué demonios están diciendo, a pesar de las observaciones que incluyo al final del libro.
Una cosa muy curiosa, más que sobre la traducción, sobre la evolución que la novela experimentó con el paso del tiempo, es que una de sus versiones teatrales el perro Héctor fue convertido en… un niño negro mudo. Creo que dice mucho sobre la mentalidad de la gente en el siglo 19, y me parece muy políticamente incorrecto hablar de ello, así que no dudo en sacarlo a relucir a la mínima oportunidad. Creo que “ofenderse” de vez en cuando, es hasta saludable.

¿Qué es lo que más te gusta de la novela?
Lo que más me gusta de la novela es Sweeney Todd. Es un psicópata absoluto, carente de atributos positivos, de corazón, de piedad, y encima orgulloso de su maldad. Una figura muy distinta del antihéroe romántico del musical de Broadway. Me sorprendió gratamente que el Todd original fuese un antecesor de psicópatas modernos como Patrick Bateman, Dexter o Hannibal Lecter. La clase de tipo con el que no te gustaría toparte en un callejón oscuro y solitario.

¿Hay algo que cambiarías?
Ni te imaginas las veces que tuve que contenerme para no tomarme demasiadas “libertades” en el proceso de traducción. La novela está plagada de episodios de relleno que no llevan a ninguna parte, personajes cuya trama argumental nunca llega a resolverse y elementos fantásticos que apenas se aprovechan. Véase por ejemplo, el “asesino enmascarado”, el cual escribo entre comillas porque si has leído el libro ya sabes de quién se trata.
Otro personaje que me fascinó y apenas tenía importancia es Arabella Wilmot, una cándida y joven aficionada a la lectura de intriga y amor que bien podría haberse convertido en una suerte de Jessica Fletcher ―de la serie Se Ha Escrito un Crimen, lo admito soy un súper fan― versión Jane Austen.

¿Qué personaje te gusta más?
Dejando de lado Sweeney Todd, para no repetirme en mis respuestas te diré que mi segundo personaje favorito es Big Ben, es un tipo delirante capaz de arrancarte una sonrisa. Creo que tiene mucho mérito que una narración de casi 270 años no haya perdido totalmente su sentido del humor, teniendo en cuenta lo rápido que evolucionamos culturalmente.

¿Crees que algún personaje podría haber dado más de sí?
Por supuesto.
El director del sanatorio, el Sr. Fogg, es un villano maquiavélico a la altura de Todd, es una lástima que su papel sea el de un aliado interesado de Sweeney, podría haber sido un antagonista fenomenal. Otro personaje desaprovechado es, sin duda, la Sra. Lovett, que ni mucho menos tiene el protagonismo que posteriormente le brindó el musical.

¿Por qué deberían leer tu libro?
Jamás obligaría a nadie a leer mi libro, ni este ni los que escriba en el futuro. El dicho de “la letra con sangre entra” es un horrible refrán, leer debería ser siempre un placer, fuera y dentro de las escuelas.
Lo que si les diría a mis lectores potenciales, es que si son fans del musical Stephen Sondheim o del film de Tim Burton, deberían leer El Collar de Perlas, porque es la pieza restante que necesitan para resolver el puzzle de Sweeney Todd. Yo mismo soy fan de ambas cosas, así que es la clase de novela que me apasionaría leer.
¿Otro motivo para leer la novela? Pues, que pese a no ser una iniciativa sin afán de lucro, creo que es una aportación cultural importante, y debería apoyarse. Tal vez otros traductores indie se animen a rescatar clásicos del olvido que nunca han visto la luz en España.

¿Tienes algún nuevo proyecto literario en mente?
Llevo cerca de medio año trabajando en mi perfil online y promocionando El Collar de Perlas, y creo que es hora de pasar página, nunca mejor dicho.
Hay muchas cosas que quisiera hacer a continuación. Un libro de ilustraciones, no es literatura per se, aunque es una asignatura pendiente. También me gustaría escribir algo en exclusiva para mi perfil de Wattpad, un proyecto más desenfadado jugando con los clásicos de dominio público, una parodia tal vez o algún tipo de reescritura que pudiese resultar curiosa.
Lo que tengo claro es que mi próximo proyecto “serio” será en inglés. El feedback obtenido con El Collar de Perlas me ha servido para analizar el estado actual del mercado literario hispano. Las expectativas son bastante pesimistas, es cierto que poco a poco va creciendo, pero le queda mucho para que pueda codearse con el gigantesco mercado anglosajón. Ahora mismo, ganarse la vida escribiendo en español es una locura hasta para los escritores consagrados. Si sueñas a lo grande, debes hacer las cosas también a lo grande.




Gracias a Lucian por su disposición a responder a la entrevista :)


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